Niza

El elegante paseo marítimo de la Costa Azul, mejor conocido como la Promenade des Anglais, es el lugar de encuentro de los nizardos que aman gozar la ciudad desfilando sobre patines como en California o quedándose sentados en una típica chaise bleu.
Niza es un exuberante escenario de fiestas: del Carnaval con la Batalla de las Flores a la Printeps des Poétes, del Festival de Musique Sacrèe al Nizza Jazz Festival. No faltan arquitecturas heterogéneas, como el edificio de la biblioteca, TÍte au Carré, una cabeza humana estilizada con rasgos cuadrados. Es obligatoria una visita al Museo de Marc Chagall, de Matisse, o a la Galería Lafayette y a la Iglesia Rusa de San Nicola, instituida durante la Belle Epoque.  Al ponerse el sol, mientras las esculturas de Jaume Plensa se iluminan de tonos rojizos, lo mejor que se puede desear es un sabroso pan-bagnat en la bulliciosa Plaza Massèna. Por último, no se puede renunciar a un paseo por la colina y admirar desde arriba el entrenzado de techos y de las callejuelas de la ciudad vieja y gozar del cabaret:  Niza de noche, en vestido de fiesta, es soberbia.